jueves, 18 de julio de 2019

Aceptación

Que estas lagrimas me liberen
Que estas lagrimas me mojen en compasión
Que estas lagrimas me lleven a un lugar nuevo
Que estas lagrimas me nutran
Que estas lagrimas me permitan ver y verme y verlo y vernos
Que estas lagrimas me lleven a la paz

Que estas lagrimas recorran mis grietas yermas y las traigan a la vida otra vez

jueves, 15 de diciembre de 2016

Visita a Tardis

Ayer me subí a una nave. De esas que viajan entre los hilos del tiempo. De esas que traspasan dimensiones. De esas que nos devuelven al lugar en el que lo etéreo es lo fundamental y lo concreto una ilusión.

Hoy crucé una frontera.

Del otro lado me esperó ese pequeño ángel. Me dio la mano, me abrazó. Instantáneamente insufló en mí la esperanza que me falta. Dejó su estela su paso en mi corazón. Besó mi frente, acarició mi mollera.

Oh, bello ángel, me has redimido!


lunes, 31 de marzo de 2014

La ilusión del control

Una de las escenas más bellas y profundas del cine animado infantil. 
La enseñanza final de Oogway a Shifu.
La partida del Maestro.
La oportunidad del verdadero desarrollo para Shifu.



Oogway: Amigo mío, nunca completarás tu destino hasta que no dejes ir la ilusión del control.

Shifu: ¿Ilusión?

Oogway: Mira a este árbol, Shifu. No puedo hacerlo florecer cuando me da la gana o que de frutos antes de que sea su tiempo.

Shifu: Pero hay cosas que sí podemos controlar: puedo controlar cuando la fruta caerá, cuando sembrar la semilla. Eso no es una ilusión, Maestro!

Oogway: Oh, si, pero no importa lo que hagas, esa semilla se desarrollará en un árbol de durazno. Tal vez tu querías un manzano o un naranjo, pero sólo conseguirás duraznos de éste árbol.

Shifu: Pero un durazno no puede vencer a Tai Lung!

Oogway: Tal vez pueda, si estás dispuesto a guiarlo, nutrirlo y creer en él.

Shifu: Pero, ¿cómo?, ¡¿cómo?! Necesito tu ayuda, Maestro.

Oogway: No, tu solo necesitas creer. Prométeme, Shifu, prométeme que creerás.

lunes, 24 de febrero de 2014

Detrás de la ilusión, el lago profundo


A cada instante me sumerjo en el lago,
La dulzura de sus aguas me conmueven.

Océano de luz en mi vida,
Me aparta del mundanal ruido.

Profundo me hundo, letamente
Y hacia el centro de la existencia me -nos- llamo:
Somos uno, vida mía.

viernes, 21 de febrero de 2014

La gran ola de Kanagawa



Hay muchas versiones de este cuadro del artista japonés Katsushita Hokusai. Todas magníficas, todas artísticamente bellas.

A mí, apreciar cualquier de ellas, me recuerda:

Que no importa cuán difícil sea la dificultad que tengo enfrente, esta también pasará!

Que después de esa, vendrá otra!

Que antes, durante y después de la tormenta, la única salida posible es el presente: a remar!!

Que soy afortunada por poder ver el desafío frente a mí ya que antes también estaba, pero oculto!

Que a pesar de estar inmersa en un mar bravo, estoy sobre una balsa, remando junto a otros seres y que juntos nos impulsamos, ayudamos, desafiamos, arengamos!

Que si miro al cielo, él me devuelve su mirada serena

Que si miro al horizonte se erige firme lo impermanente, que me aguarda!

lunes, 16 de diciembre de 2013

Invicto



Nelson Mandela o Madiba, como lo llamó amorosamente su gente, pasó por este mundo y dejó su marca. Su forma de actuar, su decisión dura pero concreta de perdonar a sus verdugos le valió severas críticas. No mandó a hacer ni dirigió desde lo oculto sino que se expuso a actuar para hacer un cambio en nuestro mundo. Solía decir: "soy un político raro, pues reconozco mis errores". Y fue, ciertamente, un político verdadero pues jamás actuó desde otro lugar que no fueran sus profundas convicciones, equivocándose en ocasiones, si, pero encarnando valores supremos, valores humanos y afrontando las consecuencias.

Vivió encarcelado más de 27 años de su vida por rebelarse contra las injusticias del Appartheid. Fue terrorista y facineroso para algunos y un héroe para su pueblo. Dijo alguna vez: "El líder debe estar siempre detrás de su pueblo, sobre todo en los éxitos. Pero en cuestiones de peligro debe estar al frente, sólo así creerán en él."

Cada día durante su cautiverio repitió el poema Invictus de William Ernest Henley. 


Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.


lunes, 7 de octubre de 2013

Te vi

Encontrados al azar
En un universo de posibilidades
Comunión silenciosa
De almas afines:



lunes, 23 de septiembre de 2013

Un paso más

Aire fresco en mis pulmones y, de pronto, estoy en el centro mismo de ésta, mi existencia.

Un vacío inconmensurable se despliega, un silencio pacífico y arrollador, una falta de sentido tan absoluta que estremece todas las partículas de mi cuerpo.

Una felicidad tan genuina que jamás sospeché. Una plenitud que me carcome de ansiedad y me tienta a dar vueltas alrededor de mi propio rabo.

Con algo de esfuerzo y concentración resisto la tentación de matar a este instante. "Permanece ahí,  no hay preguntas, no hay respuestas", me susurran.

Extendida entre la tierra y el cielo en amorosa vigilia, dejando que un hilo me atraviese y me conecte con el todo.

Siento terror. Y luego una enorme placidez. Conmovida, agradecida. Y ahora, tan sólo, un paso más...














Obras de la artista plástica Edellweiss Ortigüela

domingo, 22 de septiembre de 2013

Dynamo: partículas en movimiento


Visité en el gran palacio de París la muestra "Dynamo" en la que distintos artistas interpretan la luz a través de diversas técnicas y estilos. Obras plásticas, instalaciones y una experiencia sensorial que me brindó una de las mejores experiencias con el arte de mi vida.

Les dejo aquí algunas de mis impresiones en foto y video. Son mi propia versión del tema y de las obras. 
¡Que lo disfruten!


















¡A los locos hay que tratarlos con cariño!


Sombrereo loco: El tiempo, la hora... ¿qué hora es? ¡Este reloj tiene dos días de atraso! Le echaremos un vistazo... ¡Ajá! Ya veo lo que tiene: tiene demasiadas ruedas

Conejo: ¡Oh, mi pobre reloj!! Mis rueditas! Mis resortes!

Sombrerero loco: Mantequilla, es claro, necesita mantequilla! Mantequilla es lo mejor, con eso se arregla. Té, como no se me había ocurrido. Azúcar, dos cucharas. Jalea, se me olvidaba la jalea. Mostaza, si... ¿mostaza? ¡No!, ni que fuera un sandwich. Limón, ¡eso sí! ¡El limón lo cura todo!


viernes, 14 de junio de 2013

Antología femenina

Hoy es un punto inicial en el que me dispongo a sanar a mis mujeres heridas. Lastimadas, ensangrentadas, desprovistas de su alma que las sigue a muchos kilómetros. Mujeres que caen de escaleras, que deambulan por playas desiertas en harapos, que se alejan de la mano compasiva pero que, una vez tocadas, lloran y agradecen.

A mis mujeres, les digo: aquí estoy para ustedes, a vuestro servicio, con amor, con dedicación haré mi mayor esfuerzo por restaurarlas a su naturaleza original; flores turgentes, vientres fecundos, aromas frescos y profundos, pelos al viento y ojos al cielo.

Mujeres, daré mi vida para que sanemos juntas, para que vivamos lo que se nos ha privado. Anhelo ser testigo de vernos habitando nuestros cuerpos con autoridad, con estirpe de mujeres íntegras, donándolo a nuestros hijos, a nuestros amantes para que se regocijen en su abundancia, para que encuentren su refugio, su su calor allí. 

Mujeres no me abandonen, no pierdan su fe en mí. Yo no las abandonaré. He llegado hasta aquí para iniciar esta tarea de centurias y de morir, lo haré intentando y, al hacerlo, dejaré el legado para las que nos suceden. Con profundo amor entregaré mi antorcha a las que vienen llegando, las almas ligeras y sabias que nos acompañaron siempre y a las que nos fundiremos aquel día.

Versión personal de Salomé, de Franz von Stuck

domingo, 10 de febrero de 2013

Cita de hoy


"Misha, no te alejes de la felicidad. Acéptala mientras se te ofrece gratuitamente, después correrás detrás de ella, pero no podrás alcanzarla."

ANTON CHÉJOV 


martes, 15 de enero de 2013

El estúpido de mi hermano

Cuantas veces cuando alguien se cruza con una persona que actúa desde su corazón y sin traicionar sus valores lo tilda de "ingenuo", "poco realista", "estúpido". Si alguien devuelve algo que encontró, si un amigo presta plata a un incobrable, si un niño presta su juguete a otro que diariamente lo maltrata... a los ojos de los exitosos son todas situaciones que refuerzan que la astucia, el lucro, el pragmatismo son los únicos caminos para ascender en nuestra cultura, los únicos vehículos propicios para preservar la especie y, sobre todo, preservarnos de que otros nos conozcan y, eventualmente, nos vulneren.

Al fin de cuentas creo que se trata de eso. Desde generaciones atrás hemos ido mutando y de vertebrados que éramos, hemos pasado a ser animales de caparazón, que nos escondemos detrás de una gran coraza, pero que si se atraviesa, lo único que hay detrás es una tierna carne vulnerable, sin ningún otro tipo de defensa. No estamos estructurados de adentro hacia afuera, como manda nuestra naturaleza, sino que nuestro yo más prístino se refugió debajo de capas y capas de todo lo que nos da placer, de todo lo que nos hace sentir en diferido, de todo lo que nos aleja del dolor. Para algunos son bienes, para otro es una mullida capita de grasa, para otros son viajes, idiomas, libros, saberes, para otros son "familias hechas y derechas", para otros son principios, valores, tradiciones, para otros son cantidad de amigos en una red social. Cada ser construye de esa armadura su propio blazón y lo ostenta.

En este blog siempre traté de hablar en primera persona y por alguna razón este post se me patina en tercera. Seguramente me siento tan apegada a este tema que todavía necesito tomar cierta distancia porque más que verme reflejada, siento que estoy, tal vez por primera vez, abriéndome ante ustedes sin fotos, ni pinturas, ni poemas, ni citas. Soy yo expresándome, pelando mi propia caparazón y dejándolos entrar a ustedes, perfectos extraños que navegan por este espacio aparentemente anárquico.

Hoy sentía ganas de comentarles acerca de la película que ví "El estúpido de mi hermano" que trata, justamente, de un ser tan cristalino y genuinamente noble que es visto y descripto por todos como estúpido. Yo soy de las que han alzado el dedo, no se equivoquen. No quiero escribir aquí presumiendo estar en el lugar del protagonista, sino justamente ver en él condensadas las verdaderas virtudes que aspiro a cultivar. ¿Vale la pena vivir en este mundo si es sólo para aceptar las reglas que se han impuesto a todos, aunque traicionen la naturaleza humana?, ¿vale vanagloriarse de tener un amigo si uno no le dona de sí mismo lo que tiene sin esperar a ser retribuído?, ¿vale decir que uno tiene familia, cuando en realidad somos perfectos extraños cuando el otro sufre?, ¿vale decir que uno tiene una pareja cuando aspectos sustanciales y profundos de uno mismo no se revelan por miedo a dejar de ser amado?

Otra pregunta factible es si hay lugar en esta cultura y en este mundo para vivir realmente siendo un estúpido íntegro. Este sistema se ha encargado con enorme eficiencia de atrapar, masticar y digerir a muchos que lo intentaron, ejemplos sobran. Pero quiero creer que sí, pongo en funcionamiento en mí todos los mecanismos para renovar la fe de que es posible, de que empezando desde nosotros mismos, limpiando la casa de adentro hacia afuera hay una posible chance. Me arriesgo a soñar que aunque sea en aspectos parciales, es posible que las personas seamos cada vez más ingenuas, poco realistas y estúpidas y con suerte, lograremos que las generaciones que nos prosigan sean, a su vez, un poco más ingenuas, poco realistas y estúpidas, pero que tengan vidas sustanciales, con amigos verdaderos y enemigos honestos, con parejas y familias que se ayudan, que no se ocultan, con compañeros de trabajo que, juntos, saben que trabajan para algo superior, con enfermos que recogen la mochila del dolor y la llevan con dignidad y nobleza, con ancianos que aceptan la muerte con paz y alegría. Ese es mi deseo. Así de estúpida aspiro a ser y a que lo seamos todos.


martes, 6 de noviembre de 2012

Una sola gota de agua pura





May the sound of this bell penetrate deep into the  cosmos
Que el sonido de esta campana penetre profundamente dentro del cosmos

Even in the darkest spots, living beings are able to hear it clearly
Aún en los lugares más oscuros, los seres vivos serán capaces de escucharlo claramente

So that all suffering in them ceases, understanding come into their hearts
Para que todo el dolor en ellos ceda, el entendimiento llegue a sus corazones

And they trascend the path of sorrow and death
Y puedan trascender la senda del dolor y la muerte

The universal dharma door is already open
La puerta universal del dharma ya está abierta

The sound of the raising tide is heard clearly
El sonido de la elevación de la marea se oye con claridad

The Miracle happens, a beautiful child appears in the heart of the lotus flower
El milagro acontece, un bello niño aparece en el corazón de la flor de loto

One single drop of  this compassionate water is enough to bring back the refreshing spring to our mountains and Rivers
Una sola gota de este agua compasiva es suficiente para devolver la primavera refrescante a nuestras montañas y ríos

Listening to the bell, I feel the afflictions in me begin to disolve
Escuchando la campana siento que los dolores en mí comienzan a ceder

My mind calmed, my body relaxed
Mi mente, calmada; mi cuerpo, relajado

A smile is born on my lips
Una sonrisa nace en mis labios

Following the sound of the bell
Siguiendo al sonido de la campana

My breath brings me back to the safe island of mindfullness
Mi aliento me devuelve nuevamente a la isla segura de la atención completa (mindfullness)

In the garden of my heart the flowers of peace bloom beautifully
En el jardín de mi corazón las flores de la paz florecen hermosamente



Este poema está escrito y recitado por el maestro budista vietnamita Thich Nhat Hahn en honor a las víctimas del Tsunami de Japón de 2010.
El video lo realice yo para compartirlo con ustedes. La flor de loto en todas sus variedades nace en el barro y se eleva pura hacia el cielo. Me inspira!: simboliza el trayecto que todo ser vivo debe seguir.

Las imágenes no me pertenecen.




martes, 23 de octubre de 2012

Lo cura


“¿Qué se entiende por auténtico alienado? Es un hombre que prefiere volverse loco -en el sentido social de la palabra- antes que traicionar una idea superior del honor humano. Por esa razón la sociedad amordaza en los asilos a todos aquellos de los que quiere desembarazarse o protegerse, por haber rehusado convertirse en cómplices de ciertas inmensas porquerías.

Frente a la lucidez de Van Gogh en acción, la psiquiatría queda reducida a un reducto de gorilas, realmente obsesionados y perseguidos, que sólo disponen, para mitigar los más espantosos estados de angustia y opresión humana, de una ridícula terminología, digno producto de sus cerebros viciados. En efecto, no hay psiquiatra que no sea un notorio erotómano”.

 Antonin Artoud
Van Gogh, el suicidado de la sociedad

Leyes de la ilusión (Fusión)






A veces me cuesta decir
¿Qué tendrá de real esta locura?
¿Quién nos asegura que esto es normal?
¿Qué fue que nos unió en un mismo vuelo?
¿Los mismos anhelos?
¿Tal vez la misma cruz?
¿Quién tiene razón, quién está errado?
¿Quién no habrá dudado de su corazón?
A veces me cuesta decir

lunes, 20 de agosto de 2012

miércoles, 27 de junio de 2012

Cita de hoy

"Una vez en un retiro leí un texto tradicional que hablaba acerca del éxtasis y de las experiencias especiales y comencé a sentirme desdichada. Me sentí golpeada porque jamás había tenido experiencias que se sintieran como éxtasis, claridad y luminosidad. Empecé a deprimirme ya que no estaba a la altura de estas palabras resplandecientes. Afortunadamente, puse el libro a un lado y tomé algo simple acerca de simplemente estar vivo con quien uno es en el instante presente -nada especial, ningún secreto, algo común: mantén tus ojos abiertos, mantén tus oídos abiertos, mantente despierto. Esas instrucciones simples comenzaron a alegrarme porque sentí que podía seguirlas."
Pemma Chödrön



martes, 26 de junio de 2012

Deconstrucción



Dentro de lo que parece compacto
Se albergan miles de instancias.
Por su cuenta poco hacen,
Juntas se sirven mutuamente
Y sirven a un propósito mayor,
Se elevan por sobre el piso.

lunes, 25 de junio de 2012

Salome. Salame.

Desde el fondo de un pozo, Bautista grita. Es el profeta en el desierto por definición. 
Y, en la hacienda, un paje anuncia: Prólogo, desarrollo, epílogo. Es el Gringuete, el utensilio al servicio de la obra y del director. Desde esos dos puntos pivota la trama de Salomé de Chacra, de Mauricio Kartún, una versión del relato bíblico que, como tantos aspectos actuales de nuestra cultura, se regodea en lo grotesco y decadente. Pero, a diferencia de los placebos mundanos, el fin no es el raconto patético sino la exposición de una gema.
Para mí la gema está en la historia. Y también en quién la cuenta. En Salomé la regala un hombre pequeño, pero que encandila con su fulgor. Es un hombre sutil, plástico, pícaro. Es también un hombrecillo frágil por eso puede interpretar al Gringuete. Pero también es implacable y temerario, por eso interpreta a Bautista, que grita la verdad desde el fondo del aljibe. Osqui Guzmán es el hombre y el actor.
Quiero compartir con ustedes el artículo que Silvina Lamazares hizo para Clarín sobre Osqui. Me conmovió y no me defraudó. Muchos actores proyectan hacia afuera lo que son carencias disimuladas. Parecen dar, pero en cambio roban de su público. Osqui, como un veradero artista, ofrenda, da, se da entero. Y el público honesto se lo agradece.

Osqui Guzmán: “Yo quería ser profesor de kung fu”


Apasionado de las artes marciales, tuvo una infancia pobre y una experiencia rica. Respeta la palabra escrita, se luce en la improvisación. Retrato de la sencillez.
Hay quienes ostentan su historia -por buena, por mala, por heroica, por traumática, por lo que fuere- como una joya que brilla en el pecho. Y, entonces, hacen de ese cuento una puesta en escena, con arranque, nudo dramático y remate estudiado. Y hay quienes, unos pocos en el universo de los entrevistados, como él, que hacen de su pasado un collar guardado entre manos que naturalmente va dejando caer sus perlas -y varias perlitas para no olvidar- a medida que transcurre la charla, sin buscar el impacto ni la estrategia discursiva. Osqui Guzmán habla, y cuenta, y emociona. Y enseña, verbo que no se propone frente al grabador. Pero, de a ratos, aparece alguna frase que queda flotando y se acomoda en el lugar de la diferencia. Como cuando dice que su infancia pobre lo volvió rico. O cuando sostiene -casi como un ensayo autobiográfico- que “en la vida, como en toda buena historia, hay momentos de pico y momentos de caída”. Ondula la mano y comparte: “Los momentos de pico hay que disfrutarlos... Si pudiéramos comprender que la historia tiene ese camino natural la pasaríamos mejor”.
Los momentos de pico se disfrutan... ¿Y los de caída? Se transitan. No hay manera de zafar. Si te negás a transitar los momentos bajos empezás a hacer fuerza para estar bien. Y, cuando uno hace fuerza, se hunde más.
Lejos de hundirse, anduvo. Siempre. Hijo de bolivianos -una costurera y un plomero gasista-, visita desde la palabra, y especialmente desde la memoria, los tiempos en los que “pasamos de un dos ambientes en el Centro a un cuarto de 4 por 4 en La Boca, donde vivíamos los cinco: la cama grande acá, la cama cucheta para mis hermanas ahí, las máquinas de coser y el sofá para mí. Para mis viejos fue achicarnos, claro. Pero yo, que era chico, viví eso como el descubrimiento de un mundo… fue conocer los conventillos, Caminito, ver a los gitanos. Era como tener a mano una película de (Leonardo) Favio. Fue una infancia con muchos impedimentos económicos, al punto de pasar Navidades sin nada para comer, pero juntos”.
Reconoce que en esa casa -más hogar que casa- aprendió el valor de los valores: “Mi vieja, una mina muy batalladora, me decía ‘Siempre la verdad, hijo, que te va a llevar adelante’ . Mirá, yo quería ser profesor de kung fu, arte que, cuando lo descubrí, fue como un hallazgo antropológico. Mi profesor decía que veía en mí algo que le interesaba muchísimo. En un momento dejé porque no podía seguir pagando. Un día fui a buscar a un amigo y lo reencontré y me retó: ‘¿Usted qué quiere ser: un buen competidor o un buen artista marcial? Porque hay diferencia’ . Y yo le dije ‘Un buen artista marcial’.
Abrió un armario lleno de trofeos deteriorados y me dijo ‘Me alegra. Lo único que queda es el camino que uno quiere emprender. Un buen artista marcial se entrena toda la vida. Y la plata nunca es un problema’ . Frase que me sirvió para muchas cosas. Y me becó”.
En su cálida casa de Almagro, entre máscaras y objetos teatrales, explica que dejó “de practicar kung fu por el teatro, pero lo sigo llevando adentro. Estaba por empezar Medicina, para ser traumatólogo. Mis viejos querían un título y la traumatología podía servirme para las artes marciales. Y un compañero del colegio me contó que su novia se había anotado en la Escuela Nacional de Arte Dramático.
‘¿Qué es eso?’ .
‘Es como una facultad de actores ’, me dijo.
‘¿Y qué estudian los actores? ’. Y dijo ‘Bueno, actuación, escenografía, vestuario y hay, por ejemplo, una materia que se llama Acrobacia, Violencia en escena y Esgrima’ . Y yo hice ‘Naaaa, título, una materia que se llama así y la posibilidad de usar lo que estudio para lo que me gusta’ . Fui, rendí el ingreso y entré. Y mi viejo dejó de hablarme por tres años”.
El relato, sintetizado ahora, pero jugoso en ese decir tan suave y poético de boca de un notable actor amparado en la sencillez, marca que, recién echado de un supermercado -era repartidor domiciliario- se presentó en una audición en el Teatro de la Ribera, leyó “unos sainetes del ‘30, me eligieron, y a los dos meses integraba el elenco de Teatro Callejero de la Rivera, que dirigía Juan José Citria, mi maestro, el que me enseñó los secretos de este oficio, un grande”.
Riguroso de la palabra escrita y, curiosamente -o no tanto-, uno de los máximos referentes de la improvisación, ahora se reparte entre los ensayos de Locos ReCuerdos -el infantil que se estrenará el próximo sábado en el Cervantes- y las funciones de Salomé de Chacra , en el Teatro del Pueblo. Y acaba de estrenar, como dramaturgo y director, A la obra , con el grupo La Pipetuá , en el Metropolitan. Además, junto a su mujer, Leticia González de Lellis, comanda el grupo Qué rompimos .
Los títulos se hilvanan en su trayectoria, pero uno se recorta, nítido: El delirio . “Afectivamente, fue el trabajo más importante. Y el primero en el que cobré como actor. Era en el San Martín. Yo hacía de indio 12, entre doce indios, sacudiendo unas telas. El protagonista era Danilo Devizia, un artista inconmensurable. Con lo que ganaba iba pagando las deudas de alquiler. Un día, mi viejo fue a verme. Y después de una cena me pidió perdón: ‘Todos estos años quise que seas una persona respetada, con una profesión y siempre hiciste lo que quisiste. Nunca me hiciste caso y ahora sos la persona que yo quería que fueras. No entiendo nada. Te cagué la vida’ . Y le dije ‘No, no me cagaste nada, seguimos vivos, podemos corregir esto y listo’ . Y de ahí hasta su muerte fuimos mejores amigos. Por eso esa obra fue clave”.
Podía haber elegido una en la que tuvo letra, o protagonismo, o premios. No hubiera sido Osqui Guzmán el que hablara.
Por Silvina Lamazares
para Diario Clarín, suplemento espectáculos, 22.06.2012