jueves, 25 de agosto de 2011

¡Ándale!


"No te amilanes ni te acobardes si te llaman oveja negra, inconformista, lobo solitario. Los estrechos de miras dicen que los inconformistas son una lacra de la sociedad. Sin embargo, se ha demostrado a lo largo de los siglos que el hecho de ser distinto significa estar al margen, tener la certeza de que uno hará un original, único y sorprendente aporte a su cultura. Cuando busques una guía no prestes atención a los pusilánimes. Sé amable con ellos, llénalos de cumplidos, procura engatusarlos, pero no sigas sus concejos.
Si alguna vez te han llamado insolente, incorregible, descarado/a, astuto/a, revolucionario/a, indisciplinado/a, rebelde, vas por buen camino. Si jamás te han llamado nada de eso, aún hay tiempo. ¡Ándale! Sigue intentándolo."
C. Pinkola Esthés

miércoles, 3 de agosto de 2011

Vincent

El museo Van Gogh de la ciudad de Amsterdam ofrece quizá las colección más numerosa e importante del pintor holandés. Más de doscientas obras componen el tesoro de este museo, emplazado sobre el terreno en el que se encontraba una de las casas en las que Van Gogh vivió.

Tuve el privilegio de poder admirar muchos de estos trabajos en persona. Me impresionó la prolificidad de Van Gogh, que sólo comenzó a pintar a los 26 años y lo hizo por tan solo una década. Antes de ingresar a la academia de Bellas Artes en 1880, Van Gogh se había desempeñado como empleado modelo en una compañía internacional de compra-venta de arte, un oficio que traía de familia.

El recorrido que ofrece el museo impresiona ya que abarca todo su arco artístico. Sus trabajos más tempranos ya evidencian su talento y, a pesar de que muchos de ellos son carbonillas, evidencia como, aún antes de producir él mismo, Van Gogh había estudiado con detenimiento a los grandes maestros de todos los tiempos. Así, los óleos de esta primera etapa se asocian, a mi criterio, con los trabajos de los maestros del barroco, con una paleta compuesta, fundamentalmente, por los tonos tierra y en la que se destacan las luces y las sombras.
Con el paso de los años la paleta de Van Gogh mutó hacia colores y tonos vibrantes, influenciada seguramente por su contacto con los impresionistas conoció íntimamente al mudarse a París. Fue allí también donde conoció a
Paul Gaughin con quien estableció una tormentosa, aunque productiva amistad que dejó como resultado algunas de sus obras más memorables.

Una pasión de Van Gogh que se admira especialmente en este museo es la que tenía por los grabados japoneses. Dos obras expuestas (copias de originales nipones) son el tributo de Van Gogh a los maestros orientales, pero el arte japonés inspiró también a obras originales de Van Gogh, como la de las ramas del cerezo contra un cielo profundo.

Me impresionó profundamente el quiebre que se produce en sus obras a partir de la visita que le realizó Gaughin en Amberes y que desencadenó, luego de una discusión, la mutilación que Van Gogh hizo de su oreja y su posterior internación. Las obras de este período son, a mi criterio, más oscuras y crípticas y ofrecen también un dinamismo en la pincelada que empuja al ojo del observador a un profundo abismo. Los retratos, la iglesia, la noche estrellada, así como una serie de trabajos de carácter más abstracto traslucen la desesperanza de Van Gogh en este último período. Esto me lleva a preguntarme hasta qué punto las experiencias de vida de un artista quedan plasmadas en su obra. Al menos en el caso de Van Gogh esta asociación parece inevitable. Él mismo expresó:

"Mi plan no es salir ileso, evitar un montón de dificultades y emociones. A mi me da relativamente lo mismo vivir mucho o poco tiempo. El mundo me importa solo en cuanto a que tengo cierta obligación o deber, por así decir. Haber transitado 30 años para haber dejado un recuerdo de gratitud en forma de pinturas y dibujos."

Un hecho que desconocía de su biografía es que, a pocos meses de que Vincent se suicidó en 1890 a los 37 años, su hermano, compañero y camarada, Theo, también falleció con apenas 30 años.

A continuación, los dejo con algunas de las obras que pude ver en persona. Espero contribuir con algunas de ellas a que conozcan algo más del maestro Van Gogh. Las distribuí más o menos cronológicamente para que puedan vincular y apreciar cada una de ellas con el desarrollo artístico que brevemente comenté.

Exitos!!

The potato eaters


The boulevard the Clichy



Seascape

Courtisan after Eisen


The yellow house


The harvest


The white orchad


Self-portrait


The bedroom


Almond blossom


Wheatfield with crows


Undergrowth

Todas las imágenes son propiedad intelectual del Van Gogh Museum, Amsterdam®

martes, 2 de agosto de 2011

Raise your hopeful voice (it's time)


Se hacen espacios en los que el agua se aquieta y el espíritu sobrevuela liviano, libre y claro. Es cuando se abren puertas que aparentaban ser paredes, cuando el cielo ofrece unas gotas frescas de lluvia que se deslizan sobre la cabeza. Anécdotas, situaciones, momentos que no significaron demasiado de pronto brillan ante esta nueva luz. Se alzan nobles y orgullosos, serenos y dignos.
Uno, testigo y protagonista, está ahí y solo ahí. En esa encruzijada de tiempo y espacio brota el manantial:

I don't know you
but I want you
all the more for that.

Words fall through me
and always fool me
And I can't react.

Games that never amount
to more than they are meant
will play themselves out.

Take this sinking boat
and point it home,
we still have time.

Raise your hopeful voice,
you have the choice,
you've made it now.

Falling slowly
eyes that know me
and I can't go back.
Moods that take me
and erase me
and I'm painted black.

Well you have suffer enough
and warred with yourself
it's time that you won.

Take this sinking boat
and point it home
we still have time.

Raise your hopeful voice
you have the choice
you've made it know

Falling slowly, Glen Hansard and Marketa Irglova, Once, film 2006.


lunes, 27 de junio de 2011

El filósofo en meditación


El arte barroco me conduce al sosiego más profundo. De la oscuridad, nace la más digna figura humana y, en esa composición, la síntesis de la existencia. Los maestros flamencos de este movimiento (Rembrandt, Vermeer, Van Dyck) fueron, quizás, los más crípticos simbólicamente y los más avanzados en su oficio. Se destacaron, así, en la fabricación de sus propios pigmentos, técnica que, más tarde, importaron a Italia los maestros del Renacimiento. Comparto hoy con ustedes una de las obras más maravillosas del gran maestro Rembrandt Harmenszoon van Rijn, "El filósofo en meditación", de 1632.

viernes, 24 de junio de 2011

La que recibe

Cuando me siento agotada, escasamente inspirada, la literatura es un espacio que, invariablemente, me estimula y me nutre. No importa si es un libro nuevo, recomendado ansiosamente por algún amigo o encontrado por azar en el anaquel de una librería, o si es un viejo compañero de ruta, que leí por primera vez en mi adolescencia, en alguna tarde de verano, cuando encerrarme en mi cuarto a leer era el mejor programa antes de una larga siesta.

No importa tampoco si es una novela, escrita con libre fluir de la conciencia; un ensayo, una disección lógica y racional de algún tema de historia; un libro esotérico, un oráculo milenario; una antología de poemas de un dios humano o de un psicólogo de comportamiento contemporáneo. Cada uno es la puerta a un laberinto mágico en el que circulo a trompicones y giros y donde encuentro en una vuelta un bello racimo de flores, frescas y perfumadas.

El dilema que se revela es que cuanto más vertiginoso es mi ritmo interno y activa mi búsqueda y encuentro, tanto más perezoso mi ánimo para compartirlo. Pero me he asido de un momento, un momentum, un instante. Quiero presentarles unas bellas palabras que hoy me imprimieron:

Jamás siento que recibo tanto
como cuando aceptas algo de
mí-
cuando comprendes
la alegría que siento
al dártelo.
Sabes que mi ofrecimiento
no busca que estés en deuda conmigo,
sino vivir el amor
que siento por tí.
Recibir con gracia
quizá sea la mayor forma de dar.
No puedo separar
una cosa de la otra.
Cuando tú me das algo,
yo te doy el recibirlo.
Cuando tomas algo de mí,
siento que soy yo quien
recibe.
Ruth Bebermeyer, Given to




Siento que tus palabras me sentencian,
que me juzgan y que me apartan de ti,
pero antes de irme, tengo que saber
si eso es lo que quieres decirme.
Antes de erigirme en mi defensa,
antes de hablar herida o asustada,
antes de levantar esa pared de palabras,
quiero saber si verdaderamente he oído.
Las palabras son ventanas o paredes;
nos condenan o nos liberan.
Ojalá que al hablar o al escuchar
resplandezca la luz del amor a través mío.
Hay cosas que necesito decir,
cosas muy significativas para mí.
Si no me expreso claramente con mis palabras,
¿me ayudarás a ser libre?
Si te pareció que quise rebajarte,
si creíste que no me importabas,
trata de escuchar a través de mis palabras
los sentimientos que compartimos.

Ruth Bebermeyer, Words are windows (or walls)

lunes, 16 de mayo de 2011

Límites

Había transgredido las normas en muchas ocasiones. Acorralado por la ley, decidió comenzar a respetarlas y, por eso, ¡pidió disculpas a sus compatriotas!:

"Perdónenme.
Mi quedan solo 5 puntos.
Debo respetar los límites."