lunes, 16 de mayo de 2011

Límites

Había transgredido las normas en muchas ocasiones. Acorralado por la ley, decidió comenzar a respetarlas y, por eso, ¡pidió disculpas a sus compatriotas!:

"Perdónenme.
Mi quedan solo 5 puntos.
Debo respetar los límites."

viernes, 18 de marzo de 2011

Hacia arriba, ganando cielo


En este tiempo de crisis universal, social, individual me vuelvo hacia adentro en busca de los tesoros que he hallado a lo largo de mi vida. Creo que es mi manera particular de entender el mundo y de ver con la mayor claridad posible cuál es el aprendizaje potencial, qué aspectos positivos puedo extraer del caos y la desventura que hoy veo plasmados claramente en la tragedia del Japón, en sus usinas humeantes y amenazadoras, en sus personajes impertérritos por el miedo o la templanza.

Ataviada en mi propio caos personal, hoy sentí con reveladora claridad la libertad que acarrea una adversidad. La posibilidad inherente que una crisis otorga para cambiar lo que ya no funciona, lo que ya no tiene sentido en el presente, la oportunidad que brinda para abrir espacios nuevos y también de ponernos en la posición de dar.

Hoy entendí que en estos tiempos de tanta oscuridad sólo dando se es rico, sólo entregando "hasta que duela" se abre la puerta del desarrollo. Y esto me hizo recordar a una pequeña y bella historia que desde hace unos años me abriga: Up. En este film de Pixar, el señor Fredickson estaba aferrado a sus recuerdos, a su vida feliz que había compartido con su esposa, Ellie. Tanto era su afán por preservar el pasado, que luego de la muerte de su esposa montó su casa a un millar de globos para llevarla a una tierra menos inhóspita (el primer despegue). Pero su desencanto con su presente se exacerbó cuando el viaje le presentó nuevos desafíos. Además de verse obligado a abrirle el corazón a otros seres tal vez menos afortunados de lo que habían sido él y Ellie, como Russel y Perro, el señor Fredickson se vio obligado a desprenderse gradualmente de todos los objetos que, él sentía, lo unían a su difunta esposa para poder continuar su trayecto hacia las cataratas Paraíso. Ellie no habitaba en las fotos, ni en los cuadros. Ellie no habitaba en el sillón, Mr. Fredickson entendió. La vida había cobrado sentido y Ellie estaba más cerca suyo cuando se atrevió a abrir su corazón y a cortar amarras.
Aquí les dejo dos links que resumen dos momentos hermosos de la película. Igual, de todo corazón, espero que se atrevan a ser niños por un rato para verla completa (no se van a arrepentir!!):

martes, 1 de febrero de 2011

Mutación

De aquel viejo tumor
Crecen hoy tiernos tallos.
Vida que da vida.

Del silencio y la oscuridad.
Brota el inexorable ser.

Un paso puro dolor.
Un paso puro perdón.
Un paso más, redención.

domingo, 2 de enero de 2011

jueves, 23 de diciembre de 2010

Fin de (otro) año


Un año de grandes esfuerzos y gratificaciones.
Un año tan feliz como desconcertante. De esfuerzos en vano y de los más bellos obsequios recibidos sin la más mínima advertencia.
Un año de puntos en suspenso y de frenéticos fast foward.
Todo mezclado en una sabrosa combinación que me dejó exhausta!
Bienvenidos los cambios y que no nos abandone el coraje y la curiosidad para abordarlos.
Bienvenidos los abrazos de y para extraños.
Bienvenidas las despedidas, el adiós a los talles que ya no nos quedan, a los colores que no nos inspiran, a las palabras que no tienen raíz en la sinceridad, la honestidad y la nobleza.
Bienvenida la mano cálida que nos toca en la desesperanza. Gracias a esos suspiros de aliento, de confianza.
Espero con alegría lo inesperado, aunque me haga trepidar hasta la última de mis células.
No me arredro ante la desesperanza, no me pierdo en el laberinto de espejos.
Conozco la regla básica del camino: un pié detrás del otro y fe, para uno y para compartir con los compañeros, los de antaño y los circunstanciales.
Salut!!

viernes, 3 de diciembre de 2010

Levántate y Anda

Para ustedes, un texto de Facundo Cabral. Lo encuentro maravilloso, de profunda sabiduría. También es posible

escuchar su audio, relatado por el mismo autor, haciendo click aquí.

Levántate y anda.
 Deja la cama donde te duermes con la multitud y sal a caminar por ti mismo. Es decir, por lo único verdadero, es decir, por la vida. Entonces despierto, bendecirás a todos con tu alegría.
 Deja la parasitaria tribuna y entra a la cancha a jugar tu partido. Deja de complicarte y complicar.
 Detente y comprobarás que el sentido de la vida, está en ella misma.
 Puedes llamar a cada cosa como quieras, pero todas las cosas, principalmente las que ni vemos y ni siquiera sospechamos, conforman este iluminoso misterio que llamamos vida.

Muchas son las cosas, pero una la realidad.
Ábrete. Anímate. Aprende de todo, pero ante todo, de ti mismo. Concéntrate en esto y te iluminarás y esa serena alegría te llevará de estadio en estadio, siempre en ascenso, espiritual, intelectual y material.

Cantando, bailando y amando.

La alegría te hace sabio, no las preguntas. ¿Desde cuándo la obra tiene derecho a preguntar al creador? Solo hace falta que te des cuenta de que eres parte del Universo. Entonces serás para ti y para los demás una constante inspiración, libre de todo lo que divida. Entonces tu vivir será un arte y en lo más profundo de ti esta la raíz de tanta belleza. Solo a partir de ti un acto puede ser una totalidad. Por eso, no pidas más, vive más, ese es el secreto de la riqueza. Por eso, no debes seguir a nadie como un huérfano, sino seguirte como un hombre. Entonces, comprenderás que para vivir mejor hay que ser mejor.

Vacíate constantemente, atento al momento. Entonces, las novedades serán constantes, es decir, te enriquecerás constantemente. Entonces, tu espíritu volará. Vacíate de pasado y te llenarás de presente, siempre rico cuando lo vives sin preconceptos. En el pasado te encierras con lo muerto, es una muralla que te separa de lo vivo.

Vacíate de pasado y volverás a ser un niño. Es decir, un ser abierto a todo, receptivo y, por lo tanto, en un constate juego. El niño está liviano por que está libre de recuerdos y experiencias, porque no sabe nada, por eso goza todo, por eso todo lo excita, lo asombra... Como el viejo no puede moverse por que sabe demasiado, porque recuerda demasiado, porque sus experiencias lo encadenan a preconceptos que lo privan de las novedades, entonces no hay presente; por lo tanto, no hay vida, por que la vida está en el ahora mismo.

Las viejas voces de tu interior, no te dejan oír las voces nuevas que te llegan del exterior en el presente que es todo lo que hay. Y solo cuando hay silencio interior se pueden oír las voces del exterior.

Transforma en flores las espinas que te ponen en tu camino y esto sucede espontánea y naturalmente. Contempla primero, pero para actuar después, esto es cerrar un círculo que es cada instante y hay que cerrarlo para pasar al próximo.
El sentido de la vida es ella misma y sólo se puede vivir cuando uno está en plenitud, es decir, cuando uno es dueño de uno mismo, es la única propiedad posible y saludable.
Vive el momento, entonces todo momento será una celebración, sin objetivos ni metas que te turban con ansiedades que te enferman porque te distraen del presente, que te hace perder el tiempo con el futuro.
Este Momento es la única verdad y vivirlo te aliviana , te purifica, te cura , te fortalece, es decir, te alegra y la alegría te devuelve la inocencia.

Solo en la quietud se puede sentir al eterno movimiento que nos rodea. Solo en la quietud comprobarás que la hierba, es decir la vida, crece constantemente, y tú eres parte de esa evolución, aunque no hagas nada. Y solo tienes que entregarte para tener conciencia de este hacer sin hacedor, entonces te refrescará la espontaneidad.

El ego es el pasado, por eso es viejo y te hace que todo sea pesado. El ego es la memoria de lo que ya no es, por eso te priva de la espontaneidad, es decir, de la audacia, es decir, del niño. El ego te hace sentir la ilusión suicida de que eres algo aparte. Es decir, te ciega, te empobrece, te enfría, y en ese estado sufres a la soledad, en lugar de gozarla. Y en cuanto más sepas estarás más paralizado, no vivirás, solo responderás desde tu conocimiento, es decir, mecánicamente, y responderás solo al que tienes enfrente, no a la vida, y solo por la razón, no por la claridad.

Facundo Cabral